miércoles, 31 de diciembre de 2014

Amiga que ¡Dios te acompañe siempre.!


Nuevamente he estado pensando en que podría desearte este nuevo año además de las Bendiciones, la Salud y las Alegrías… y creo, que , una vez más, te deseo que tengas un año liviano, fácil, un año con muchos motivos de fiestas y celebraciones.

Te deseo tranquilidad y noches bien dormidas. Te deseo mañanas soleadas y sin ansiedad. Periódicos con buenas noticias y proyectos de paz.

Te deseo un año con menos stress y más tolerancia.

Te deseo muchos cafecitos ricamente conversados, libros bien leídos y trabajos bien hechos. Que tus cuentas de la farmacia sean por cosméticos y no por medicamentos y que las del supermercado sean por chocolates y no por limpiadores…

Quiero que seas querida, adorada y respetada.

Te deseo tantas cosas...

Te deseo buenas mamografías. Que si necesitas inyecciones sean de Botox y no de antibióticos.

Que nadie te moleste (si es que hay alguien pensando en hacerlo), y que cantes bien fuerte cuando vas sola en el carro…

Que tengas un año con vacaciones, paseos y escapadas.

Que no te falte nada y que no te roben nada…

Te deseo risas y carcajadas, de esas que hacen llorar… Risas tan fuertes que tengas que doblarte. Risas diarias y semanales, risas espontáneas, risas por tonterías. Risas que ahuyentan miedos y que nos llenan de felices arrugas…

Te deseo miel en tu mesa, miel en tus decisiones y miel en tus desvelos, miel con los tragos amargos y mucha pero mucha suerte, y salud durante todo el próximo Año.. y sobretodo que ¡Dios te acompañe siempre.!

-Desconozco el autor

martes, 30 de diciembre de 2014

Propósitos de Año Nuevo


Todos esos propósitos y buenas intenciones que se quedaron a medio camino no serán cosa de 2016. Te damos las claves para conseguirlos todos. Coge libreta y lápiz y toma buena nota.

- Pensamiento positivo. El libro por excelencia de la "felicidad personal", El Secreto, nos dice que tenemos que pensar siempre en positivo para atraer la fuerza y las cosas buenas a nuestra vida. Si quieres bajar de peso, piensa "voy a hacer ejercicio" y repítelo en tu cabeza hasta que cojas las fuerzas necesarias para ir a por él de una vez por todas.

- Planificación. Hay propósitos que requieren más esfuerzo que otros, por lo que necesitamos trazar un plan de actuación que nos permita conseguir nuestros objetivos satisfactoriamente. Coge una hoja de papel y escribe con letra bien grande tu objetivo; luego haz un listado con los pasos que debes seguir para alcanzarlo y pégalo en la pared de tu cuarto.

- Objetivos realistas. Dejar de fumar en un gran propósito de año nuevo, pero puede ser una ardua tarea si no tenemos el suficiente empeño o la ayuda necesaria. Empieza por marcarte subobjetivos como reducir la cantidad de cigarrillos. No te saltes los pasos e intenta tener paciencia, con fuerza de voluntad lo conseguirás.

- Lleva un diario. Anota en tu diario tu evolución diaria o semanal. Te ayudará a seguir adelante y a no dejar tu propósito a medias.

- Compromiso. Lo más importante de todo es el compromiso que tienes contigo misma. Si no te comprometes a intentar cambiar aquello que no te gusta, de nada servirá la planificación ni los consejos. Tú eres la responsable de mejorar tu vida.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Algunas causas de la depresión navideña


Existen varias razones por las que la Navidad y Año nuevo son una época poco deseada para algunos, además de temida y evitada.

- Según especialistas de la salud mental, la depresión en esta temporada del año ocurre por no saber como expresar afecto, lo que conlleva a querer demostrarlo haciendo gastos innecesarios que en muchas ocasiones acarrean más problemas, sobre todo ante problemas económicos, o bien porque las personas se crean altas expectativas en lo que se les va a regalar y al no cumplirse se sienten tristes y decepcionadas.

- En algunos casos puede ser porque las personas tuvieron en su infancia malas experiencias antes y/o durante las fiestas, asi que se encuentran predispuestos a pasarla mal.

- Otra razón es que los recuerdos de navidades y años nuevos anteriores se apoderan de nuestra mente, recuerdos que fueron muy dolorosos para nosotros: una enfermedad, el rompimiento de relaciones amorosas o amistosas, la lejanía de un ser querido, cambios de localidad, pérdida de trabajo, etc.

El hecho de revivir esos recuerdos hace que volvamos a experimentar las mismas emociones que sufrimos en su momento, provocando que en algunos casos sobrevengan las depresiones.

- En especial durante Navidad y Año Nuevo que recordamos con más anhelo a los seres queridos que en su momento estuvieron con nosotros, su ausencia se nota más, y por consiguiente el vacío que se sentimos es mucho mayor.

- Para otros quizás son fechas que nostálgicamente los remontan a otras pasadas en las que no tenían grandes problemas y en cambio ahora se sienten tan abrumados y decepcionados.

- La gente que se deprime en la temporada navideña y que coincide con el fin de año, se pone a evaluar los logros y fracasos del año fijándose sólamente en aquello que no pudieron lograr.

- Se cree también que otro factor que contribuye a la depresión decembrina es un desorden estacional conocido como SAD (Desorden Afectivo de Temporada), éste lo sufren algunas personas cuando experimentan una reducción en la exposición a la luz del día, asi que los días cortos de invierno contribuyen a que la persona se sienta desanimada.

Fuentes:
www.impre.com


♪ ♫ ♩ ♬
Navidad que vuelve, tradición del año
unos van alegres y otros van llorando (Bis)

Hay quien tiene todo, todo lo que quiere
y sus Navidades siempre son alegres
navidad que vuelve, vuelve la parranda
en fiesta de Reyes todo el mundo canta.

Navidad que vuelve, tradición del año
unos van alegres y otros van llorando (Bis)

No esperes a la Navidad y el Año Nuevo para ser feliz


Cambia tus expectativas: No esperes a la Navidad y el Año Nuevo para ser feliz, simplemente recibe estas fechas sin esperar grandes acontecimientos, vívelas como unas fiestas más.

No pienses que la navidad y el Año Nuevo son la solución a tus problemas emocionales y sean éstas fechas las que llenen los vacíos afectivos que hay en tu interior. Si crees que tu vida no tiene sentido dale un cambio, tienes todo un año y los que vendrán para lograrlo, pero no se lo dejes a un 24 y 31 de diciembre.

Aumenta tu capacidad para ilusionarte y date la oportunidad de sentirte contento, es trabajo sólo tuyo.

Si nuestro estado de ánimo anda por los suelos, es momento de revisar nuestro interior para lograr deshacernos de ese pasado que nos atormenta; con este ejercicio podremos además conocer aquellas conductas que nos limitan y que nos impiden cambiar el rumbo de nuestra vida. No permitas que los pensamientos derrotistas y negativos aparezcan, sustitúyelos por los de carácter positivo.

- Disfruta cada día y lo que este te traiga. No te obsesiones con ser feliz, el hecho de equilibrarte internamente es suficiente.

- Agradece o procura hacerlo con lo que te ofrece la vida, valora lo que tanto esfuerzo te ha costado tener, no aquello que no posees.

-Da afecto, expresa tus sentimientos, acompaña y convive con tus seres queridos.

No te estreses: Evita el agotarte mentalmente con las compras, la comida, los regalos, las visitas, etc. Relájate y disfruta de ese momento, para ello ayúdate haciendo una lista de lo que tienes que hacer, establece prioridades y delega responsabilidadades.

-No compares estas fiestas con las de años anteriores, concéntrate en el futuro y en las posibilidades que te traerá el nuevo año.

- Es bueno que durante estas fechas busques hacer una actividad voluntaria ya sea en un asilo, albergue o ayudando a la gente de bajos recursos.

- Durante estas fechas la gente deprimida lo esconde ya sea alejándose, poniéndose a la defensiva o llevando todo al extremo, sobrepasan límites en la comida y la bebida sintiéndose peor luego, disfruta sin excesos.

- Procura hacer ejercicio, duerme las horas necesarias y hazte de más amigos.

Ojo: Si la depresión continúa semanas después(mediados de enero), debes consultar a un médico, a un psicólogo o a un consejero religioso.

Fuentes:
www.pulevasalud.com
www.cuentascuentos.com
www.impre.com


domingo, 21 de diciembre de 2014

El poder de estar entaconada

 

Se dice que Marilyn Monroe dijo una vez "que si una chica cuenta con los zapatos apropiados, puede conquistar el mundo".

El atractivo de los zapatos de tacón alto no es secreto entre las mujeres, que los han usado para atraer a los hombres en todos los tiempos, desde las calles de la antigua Roma hasta las de Nueva York. Los tacones también han sido un símbolo controversial en el campo de batalla de la política de género.

Sin embargo, ahora un nuevo estudio en Francia ha medido exactamente su poder.

Científicos de la Universidad de Bretagne-Sud realizaron experimentos que mostraron que los hombres se comportan de manera muy diferente ante mujeres con tacones altos.

Los resultados, publicados en internet en la edición digital de la revista especializada Archives of Sexual Behaviour (Archivos del comportamiento sexual) pudieran agradar a los abastecedores de calzado Christian Louboutin o Jimmy Choo, pero también frustrar a quienes piensan que los tacones de aguja alientan el sexismo.

El estudio concluyó que si una mujer con tacones altos deja caer un guante en la calle, tiene 50% más probabilidades de que un hombre se los recoja que si tiene puesto calzado sin tacón.

Otra conclusión: una mujer con tacones tiene dos veces más probabilidades de persuadir a los hombres a detenerse en la calle y responder a una encuesta. Y una mujer en tacones altos tiene que esperar la mitad del tiempo que las de calzado sin tacón para que se le acerque un hombre.

"El tamaño de los tacones de una mujer ejerce un efecto poderoso en el comportamiento de los hombres", dice el autor del estudio, Nicolas Gueguen, investigador especializado del comportamiento. "Sencillamente, hacen que la mujer se vea más hermosa".

Los tacones altos tuvieron un comienzo poco auspicioso: los primeros que los usaron fueron los carniceros en Egipto, que se los ponían para caminar entre las vísceras en el suelo.

Sin embargo, en las mujeres, los tacones altos como "símbolo de la feminidad" surgieron inicialmente en la antigua Grecia y Roma, según Elizabeth Semmelhack, del Museo Bata de Calzado. En Roma, donde el comercio sexual era legal, los tacones altos ayudaban a los clientes a identificar prostitutas en la calle.

Y aunque los tacones altos se usaron durante siglos en el imperio otomano y Persia para montar a caballo, demoraron hasta los años 1500 en llegar a Occidente, donde se les vinculaba con el poder imperial y se popularizaron como artículo erótico en los siglos XIX y XX.

Este estudio muestra que el atractivo sigue siendo poderoso.

"Aunque es una muestra relativamente pequeña, este estudio es muy significativo porque los resultados son claros y uniformes", dijo Jean-Claude Kaufmann, sociólogo parisino que no participó en el estudio. "En una relación de seducción, los hombres se sienten muy atraídos por una mujer en tacones porque luce más alta, con más confianza, con una silueta más alta en que se le destacan los glúteos".

En el estudio de Gueguen se escogieron a voluntarias de 19 años con zapatos negros y tacones de 0.2 pulgadas, 2 pulgadas o 3.5 pulgadas. Las voluntarias entonces pidieron ayuda a hombres de entre 25 y 50 años en una variedad de circunstancias.

En una de las situaciones, la mujer preguntaba a los hombres que pasaban: "Perdón, señor. Estamos realizando una encuesta sobre la igualdad de género. ¿Le gustaría responder a nuestro cuestionario?". Quienes tenían calzado sin tacón tuvieron un índice de respuesta de 46.7%, las de tacón medio 63% y las de tacón alto 83%.

En estos días, los tacones más comunes en las pasarelas y clubes nocturnos son todavía más altos, de unas 4 pulgadas, y hay casos extremos de más de 5 pulgadas.

Los tacones altos pueden provocar dolor de espalda y aumentan el riesgo de lesiones en los tobillos. Su uso prolongado puede incluso afectar permanentemente los tendones de la pantorrilla.

En términos sociales, los defensores de los derechos de la mujer han objetado los tacones altos, diciendo que refuerzan un estereotipo misógino: que las mujeres son objetos sexuales para el disfrute de los hombres.

Sin embargo, hay otras opiniones.

"Los tacones no subordinan a la mujer, les dan ventaja en el romance", dijo el sociólogo Kaufmann. "Los que es importante recordar es que la seducción es un juego".


viernes, 19 de diciembre de 2014

La moral del ajedrez. Escrito en 1779


Benjamín Franklin en su multifacética y genial vida dedicó también tiempo a la práctica del ajedrez. Incluso escribió un agradable texto sobre la ética del juego.

El siguiente texto de Franklin es una verdadera reflexión sobre el ajedrez y la vida. 

El Ajedrez es el juego más universal y antiguo conocido entre los hombres; su origen está más allá de la memoria de la historia, y ha sido para innumerables generaciones el entretenimiento de todas las naciones civilizadas de Asia: los persas, losindios, y los chinos.

Europa lo ha tenido por algo más de mil años; los Españoles lo han esparcido sobre su parte de América, y recientemente empieza a hacer su aparición en estos Estados. Es tan interesante en sí mismo, como para que no sea necesaria la visión de una ganancia material para inducir a practicarlo; y de allí que nunca se juegue por dinero. Aquellos, por lo tanto, que tienen ocio para tales diversiones, no pueden encontrar una que sea más inocente; y el siguiente texto, escrito con intención de corregir algunas pequeñas indecencias en su práctica (entre unos pocos jóvenes amigos), muestra al mismo tiempo que puede ser, en sus efectos sobre la mente, no meramente inocente, sino ventajoso, tanto para el vencido como para el vencedor. 

El Juego del Ajedrez no es meramente una vaga diversión. Varias cualidades muy valiosas de la mente, útiles en el curso de la vida, podrán ser adquiridas o reforzadas con él, hasta llegar a ser hábitos, listos en toda ocasión. 

La Vida es una clase de Ajedrez, en que tenemos a menudo puntos para ganar, y competidores o adversarios con los que contender, y en donde hay una vasta variedad de acontecimientos, buenos y malos, que son, en algún grado, los efectos de la prudencia o la necesidad de ella. Jugando al ajedrez, entonces, podemos aprender:
I. Previsión, que mira un poco hacia el futuro, y considera las consecuencias que puede tener una acción; lo que le ocurre continuamente al jugador, "Si muevo esta pieza, ¿cuáles serán las ventajas de mi nueva situación? ¿Qué uso puede hacer mi adversario de ella para molestarme? ¿Qué otros movimientos puedo hacer para sostenerla, y para defenderme de sus ataques?"

II. Circunspección (prudencia, juicio), que inspecciona el tablero de ajedrez entero, o la escena de la acción, las relaciones entre las numerosas piezas y situaciones, los peligros a los que cada una de ellas está expuesta, las distintas posibilidades de apoyarse entre ellas, las probabilidades que el adversario pueda hacer éste o aquél movimiento, y ataque ésta o la otra pieza; y qué diferentes medios se pueden utilizar para evitar su golpe, o hacer tornar sus consecuencias contra él. 

III. Cuidado, no hacer nuestros movimientos demasiado apresuradamente. Este hábito es adquirido mejor observando estrictamente las leyes del juego, tales como: "Si usted toca una pieza, usted la debe mover a algún lugar; si usted la soltó, usted debe dejarla ahí" y, por lo tanto, cuanto mejor se observen estas reglas, el juego llega a ser más la imagen de la vida humana, y especialmente de la guerra, en que, si usted se ha puesto incautamente en una posición mala y peligrosa, no va a poder obtener permiso de su enemigo para retirar a sus tropas, y colocarlas en un lugar más seguro, pero debe asumir todas las consecuencias de su temeridad. 

Y, por último, aprendemos por el ajedrez el hábito de no ser desalentados por las actuales malas apariencias en el estado de nuestros asuntos, de esperar un cambio favorable, y de perseverar en la búsqueda de recursos. El juego está tan repleto de acontecimientos, hay tal variedad de cambios en él, su suerte está tan sujeta a vicisitudes repentinas, y uno frecuentemente, después de la reflexión, descubre los medios de salir de una dificultad supuestamente insuperable, y tiene el valor de continuar la contienda hasta el final, con esperanzas de victoria por nuestra propia habilidad o, por lo menos, de obtener un mate ahogado por la negligencia de nuestro adversario. 

Y quienquiera que considere, lo que en ajedrez es común ver, que logros exitosos son pueden producir la presunción, y su consecuencia, la falta de atención, frecuentemente debe su derrota a su ventaja anterior, mientras que las desgracias producen más cuidado y atención, por las cuales la pérdida se puede recuperar, y se aprenderá a no estar demasiado desanimado por el presente éxito del adversario, ni a desesperar por la buena fortuna final, por cada pequeño jaque que reciba en su persecución. 

Que podamos, por lo tanto, ser inducidos más frecuentemente a elegir esta diversión beneficiosa, en preferencia a otras que no tienen las mismas ventajas, cada circunstancia que pueda aumentar los placeres hacia su práctica se debe considerar; y cada acción o palabra que sea injusta, irrespetuosa, o que de alguna manera pueda dar intranquilidad, se debe evitar, siendo contraria a la intención inmediata de ambos jugadores, que es pasar el tiempo agradablemente. 

Por lo tanto, antes que nada: si se concuerda en jugar según las reglas estrictas, entonces esas reglas deberán ser observadas exactamente por ambos bandos. 

En segundo lugar, si se concuerda en no observar las reglas exactamente, pero un bando demanda indulgencias, entonces debe estar dispuesto a permitirlas al otro. 

Tercero. Ninguna jugada ilegal debe ser hecha jamás para salir de una dificultad, o para ganar una ventaja. No puede haber placer en jugar con una persona a la que alguna vez se detectó en tales prácticas injustas.

Cuarto. Si su adversario se tarda en jugar, usted no lo debe apurar, ni expresar ninguna intranquilidad por su demora. No debe cantar, ni silbar, ni mirar su reloj, ni tomar un libro para leer, ni golpetear con sus pies en el piso, ni con los dedos sobre la mesa, ni hacer ninguna cosa que pueda perturbar su atención. Porque todas estas cosas desagradan; y ellas no muestran su habilidad para jugar, pero sí su astucia u ordinariez. 

Quinto. No debe intentar entretener y engañar a su adversario fingiendo haber hecho malas jugadas, y diciendo que usted ahora ha perdido el juego, para que él se sienta seguro y se descuide, y esté poco atento a sus estratagemas; porque esto es un fraude y engaño, no habilidad en el juego. 

Sexto. No debe, cuando ha ganado una partida, utilizar cualquier expresión triunfante o insultante, ni demostrar demasiado placer; pero debe intentar consolar a su adversario para que quede menos disconforme, con cualquier expresión civilizada que se puede utilizar con la verdad, tal como, "Usted entiende el juego mejor que yo, pero es un poco desatento; o, "Usted tuvo mejor juego, pero algo sucedió para desviar sus pensamientos, y eso jugó en mi favor." 

Séptimo. Si usted es un espectador mientras otros juegan, observe el más perfecto silencio: porque si usted da un consejo ofende a ambos jugadores; aquel contra quien usted lo da, porque puede causar la pérdida de su juego; y el otro, a quien favorece, porque, aunque sea bueno, y él lo sigua, pierde el placer que podría haber tenido, si le hubiera permitido que él pensara hasta que se le ocurriera. 

Aún después que una jugada o varias, usted no debe, moviendo las piezas, mostrar cómo se podría haber jugado mejor: porque desagrada, y puede haber disputas o dudas acerca de la verdadera posición.

Toda charla con los jugadores disminuye o desvía su atención, y es por lo tanto desagradable: ni le debe dar la mínima pista a algún jugador, por cualquier clase del ruido o movimiento. Si usted lo hace, es indigno de ser un espectador. Si usted tiene en mente ejercitar o mostrar su juicio, hágalo al jugar su propia partida cuando tenga una oportunidad, no en criticar, o entrometerse, o aconsejar en el juego de los otros. 

Por último. Si el juego no fuera jugado rigurosamente según las reglas ya mencionadas, entonces modere su deseo de victoria sobre su adversario, y sea agradecido con alguien que lo supere. No aproveche con ansia cada ventaja ofrecida por su inhabilidad o falta de atención; pero indíquele amablemente, que con esa jugada coloca o deja una pieza amenazada y no defendida; que con esa otra pondrá a su rey en una situación peligrosa, etc. Por esta generosa cortesía puede suceder verdaderamente que usted pierda el juego con su adversario, pero usted ganará, lo que es mejor, su estima, su respeto y su cariño, junto con la aprobación silenciosa y buenos deseos de los espectadores imparciales.

Por: Benjamín Franklin

El texto ha sido ligeramente adaptado, traducción de Fernando Pedró en www.metajedrez.com.ar


miércoles, 17 de diciembre de 2014

BELLEZA ES DEJARTE VIVIR


"Belleza no es pelo largo, piernas delgadas, piel bronceada. Créanme. Belleza es la cara de quien lloró y ahora sonríe. Belleza es la cicatriz de la rodilla de cuando te caíste de niño. Belleza es cuando el amor no te deja dormir. Belleza es la expresión de tu cara al escuchar la alarma del reloj en la mañana. Belleza es cuando tienes el maquillaje corrido en la ducha. Es la carcajada cuando cuentas un chiste que solo tú entiendes. Belleza es mirar a la persona que te gusta y dejar de entender porqué. Es cuando llorar por todas tus paranoias. Belleza es la línea marcada por el tiempo. Belleza es lo que sentimos dentro y lo expresamos por fuera de nosotros. Belleza son las marcas que la vida deja, todas las patadas y caricias en nuestra memoria. Belleza es dejarte vivir." 

Desconozco el autor

ESTAMOS VIVOS...


“Somos muy buenos preparándonos para vivir pero no tanto viviendo. Sabemos cómo sacrificarnos diez años para obtener un diploma, y estamos dispuestos a trabajar duro para conseguir un trabajo, un coche, una casa o ese tipo de cosas. Sin embargo, olvidamos que en este momento estamos vivos, que este es el único momento en que podemos estar vivos.”
— Thích Nhất Hạnh


SOY FUERTE porque fui débil...

 

"Soy fuerte porque fui débil, estoy en guardia porque fui traicionado, me río porque estuve triste y vivo al día porque mañana no es seguro."
-Desconozco el autor


lunes, 15 de diciembre de 2014

Somos quienes somos por un montón de razones


“Somos quienes somos por un montón de razones. Quizás nunca conozcamos la mayoría de ellas. Pero, aunque no tengamos el poder de elegir de donde venimos, todavía podemos elegir a dónde vamos desde ahí. Todavía podemos hacer cosas. Y podemos intentar sentirnos bien con ellas.”
— The Perks Of Being a Wallflower

sábado, 13 de diciembre de 2014

Uno necesita estar solo muchas veces en la vida


“Uno necesita estar solo muchas veces en la vida. Y estar solo puede no ser estar solo en el sentido estricto de “estar solo”; porque como vos decías con mucha razón: uno muchas veces puede estar acompañado por las voces de la tierra, por las voces de la noche, por las voces de su propia memoria que te acompañan aunque no quieras. Uno nunca está de veras solo. Pero digamos que dentro de lo que sería esa soledad relativa, elegir la soledad es un derecho humano fundamental, el derecho de estar solo a veces y eso está perfectamente bien.”

-Eduardo Galeano

viernes, 12 de diciembre de 2014

Fiestas navideñas de tu empresa... Todo lo que no debes hacer (pero harás de todas formas)


Comienza la temporada de cenas de empresa. Sobre el papel, algún insensato puede pensar que se trata de una buena idea: una oportunidad para conocer algo mejor y en un ambiente más distendido a esos compañeros de trabajo que parecen tan majetes.

Pero en realidad, las cenas de empresas son un campo de minas. Cualquier decisión que tomes te puede llevar al escarnio público, al paro o, peor, a convertirte en el protagonista de una anécdota que incluye alcohol y un beso en la mejilla del consejero delegado.

Para evitar que al día siguiente todo el mundo hable de ti y ya te haya puesto mote, has de seguir estas instrucciones. Son un montón, pero es que las cenas de empresa son así de difíciles.

1. No te emborraches. Es difícil; como ocurre con las bodas, no hay quien soporte una cena de empresa sobrio. Y como ocurre con las bodas, estos eventos a veces incluyen una barra libre. Cada vez que te acerques para pedir otro gintonic, recuerda que no quieres acabar abrazado a ese informático cuyo nombre no recuerdas para decirle que siempre te ha caído muy bien y que quieres ser su amigo. Su mejor amigo. Todo antes de vomitar en el lavabo y sentarte en el suelo, desconcertado, mientras tus compañeros te hacen fotos con el móvil.

2. No hables con tu jefe si tienes un vaso en la mano. ¿Qué le vas a decir? ¿Que la impresora no funciona? ¿Que a la empresa le quedan seis meses de vida si no hacen caso de tus propuestas que incluyen ascenderte a gerente y despedir al vago de Gómez, que, vaya, está justo al lado? O peor, ¿que has aprendido un montón trabajando con él y que le consideras un segundo padre y por eso a veces le llamas papá sin querer?

3. No interrumpas los discursos. Si el consejero delegado, o la directora general, o ambos, se levantan para decir algunas palabras acerca de cómo ha ido el año y lo muy duro que ha trabajado todo el equipo, no interrumpas con gracietas como "sí, pero la impresora sigue sin funcionar". Tampoco silbes. Ni te carcajees. No te levantes y pidas la palabra. Limítate a simular interés mientras piensas en la lista de la compra. Si los demás aplauden, únete sin mostrar entusiasmo.

4. No bailes. Sí, a veces hay baile. O se acaba en una discoteca a altas horas de la madrugada porque nadie hace caso del primer punto. Si no eres Nureyev (y no eres Nureyev), bailar es una actividad que te despoja de toda dignidad y que, por tanto, jamás debes hacer delante de nadie que pueda despedirte o, al revés, que reciba instrucciones tuyas. En serio: hazlo sin música delante de un espejo. Efectivamente, parece que te esté dando un ataque de epilepsia.

5. No bailes la conga. He visto cosas que no creeríais, como una conga en una cena de empresa. Sí, como en las bodas. Si pasa cerca de ti y alguien te anima a unirte, excúsate con lo primero que se te ocurra. Por ejemplo: “Lo siento, pero me tienen que cambiar la prótesis de la cadera”. Hay muchos motivos por los que no hay que unirse a una conga jamás. En el caso de las cenas de empresa, recuerda que es muy posible que esté ahí el presidente, haciéndose el coleguita. No quieres el recuerdo de su trasero contorneándose frente a ti o de sus manos sudorosas en la cintura.

6. No intentes ligar. En el trabajo surgen muchas historias de amor. Es normal. Pasas mucho tiempo con esas personas y algunas incluso te caen bien. Pero la cena de empresa no es el mejor momento para intentarlo, a pesar de que tu cuñado te asegure que ahí se pilla un montón (como en las bodas). Si ha de surgir algo, puede esperar: no hace falta que la jefa de recursos humanos te vea dándote el lote en una esquina que tú creías oscura y apartada.

7. Nada de chupitos. Vale, no has hecho ningún caso al punto uno. Pero si alguien dice: “Chupitos de tequila para todos” y estás a menos de dos metros de distancia, lo estás haciendo fatal. Y si lo dices tú, me avergüenzo profundamente de ti. ¡No me estás haciendo ningún caso!

8. Evita las fotos. Es casi imposible, lo sé, pero niégate a que te saquen una foto, no te unas al grupo que está posando y no te pongas ese sombrero gracioso que le habéis robado al camarero. Da igual lo simpaticote que creas estar: vas a salir con los ojos rojos y mirando más o menos accidentalmente el escote de la consejera delegada con la boca entreabierta. Y esa foto acabará en la intranet.

9. No vayas con tu pareja. Da igual que esté invitada: no tiene culpa de nada. No le hagas pasar por eso. Aguanta en soledad, estoicamente. Sacríficate. Demuéstrale así tu amor.

10. No vayas. Hay empresas (o jefes, mejor dicho) que se toman a mal estas ausencias. Pero ya has visto que no hay forma de que salga bien. Además, es tu tiempo libre, no estás obligado a ir. Siempre te puedes poner sospechosamente enfermo dos horas antes. No se lo digáis a mi directora, que me estará leyendo, pero es lo que pienso hacer. Ya estoy comentando que me duele la garganta.

11. Al menos, vete pronto. Si no se te ocurre ninguna excusa convincente o crees que tu posible ascenso depende de tu presencia en la cena navideña (spoiler: no), intenta retirarte pronto, cuando aún vocalices y tengas la camisa metida en el pantalón. Es posible que te pierdas cosas divertidísimas, como cuando Luis, de compras, se cayó de la tarima, o como cuando Eva y Pedro se liaron detrás de un contenedor: creían que nadie les veía, pero mira las fotos. Graciosísimo, todo. Y te lo perdiste. Vaya. El lado positivo: tú no eres ninguno de ellos.

12. No comentes nada al día siguiente. Si la cena es entre semana, irás a trabajar con resaca porque no me habrás hecho ningún caso. Cruzarás miradas incómodas en el pasillo. Te vendrán a la mente recuerdos que no podrás borrar jamás. Es posible que ya no te atrevas a dirigirle la palabra a la coordinadora de comunicación, que te vio a las tres de la mañana intentando abrocharte los zapatos, sin éxito, hasta que resbalaste y caíste al suelo muy lentamente. Ni una palabra. Nada de eso ha ocurrido jamás.

Pero el año que viene, hazme caso.

Fuente: JAIME RUBIO HANCOCK

La pasión utiliza el cuerpo para llenar los sentidos.


La pasión utiliza el cuerpo para llenar los sentidos. El amor utiliza los sentidos para reafirmar el alma.
Roberto de Vries @doctordevries  ·


jueves, 11 de diciembre de 2014

Críalo como hijo de pobre, y lo enriquecerás


Es absolutamente necesario que se comprenda el error de aquellos padres que se proponen darle al hijo felicidad, como quien da un regalo. Lo más que se puede hacer es encaminarlo hacia ella, para que él la conquiste. Difícil, casi imposible, será después. 

Cuanto menos trabajo se tomen los padres en los primeros años, más, muchísimo más, tendrán en lo futuro. Habitúalo, madre, a poner cada cosa en su sitio, y a realizar cada acción a su tiempo. El orden es la primera ley del cielo. Que no esté ocioso, que lea, que dibuje, que trabaje, que te ayude en alguna tarea, que se acostumbre a ser atento y servicial. 

Deja algo en el suelo para que él lo recoja; incítalo a limpiar, arreglar, cuidar, o componer alguna cosa, que te alcance ciertos objetos que necesites; bríndale, en fin, las oportunidades para que emplee sus energías, su actividad, su voluntad, y lo hará con placer. Críalo como hijo de pobre, y lo enriquecerás; críalo como hijo de rico y lo empobrecerás para toda la vida. 

Constancio Vigil (1876-1954) escritor

martes, 25 de noviembre de 2014

Hijo, no botes el cajón...


Un anciano chino permanecía sentado en el pórtico de su casa, demasiado viejo para trabajar en la huerta, mientras su hijo y el resto de la familia araban el campo para la siembra.

El hijo mira al anciano y piensa para sus adentros: Ya está muy viejo… ¡Todo lo que hace es comer y producirnos gastos y molestias! ¿Qué nos puede aportar? Lo mejor es salir ya de ese viejo estorboso.

Así pues, el hijo construye un cajón; lo arrastra hasta el pórtico y ordena bruscamente a su padre: ¡Padre, métete ahí dentro!

Cuando el anciano, con paso vacilante, logra meterse dentro de la caja, el hijo le coloca la tapa y la clava fuertemente; la monta sobre una carreta tira por dos bueyes y se encamina montaña arriba hasta un elevado peñasco. Al llegar a la cumbre, el hijo oye unos golpes que lo llaman desde el interior de la caja y pregunta: ¿Qué quieres, papá?

La voz del padre responde desde el interior: Hijo, ya comprendo lo que estás haciendo conmigo; me vas a matar porque ya no te sirvo de nada… pero déjame darte como padre un último consejo:

-Te sugiero que me tires a mí por el despeñadero; pero conserva el cajón, porque muy probablemente tus hijos llegarán a necesitarlo dentro de unos años…

Puedes tener muchas excusas para hacerlos a un lado, pero hay que prestarles atención, ayuda, cariño, en los años de vejez y durante sus enfermedades. No podemos hacerlos a un lado, después de haber trabajado y de cuidarnos, sus años de vejez deben ser dignos y sobretodo rodeados de amor.

-Vía Renuevo de Plenitud

lunes, 17 de noviembre de 2014

El ser humano verdadero es capaz de aceptar regalos y de regalar


"Y si lo que haces en tu vida es pedir amor, seguirás siendo infantil. A menos que madures y seas capaz de dar amor, no serás una persona adulta. Todo el mundo pide amor, exige amor, y casi nadie lo da. Ésta es la desgracia de este mundo. Y todo aquél que pide amor piensa que él lo da, cree que él lo da.

He visto a miles de personas, todas hambrientas de amor, sedientas de amor, pero no veo a nadie que quiera darlo; y todas creen que dan amor pero no lo reciben... ¡En cuanto das amor, lo recibes automáticamente! Así ha sido siempre: en cuanto das, el amor se precipita en ti.Todas las personas creativas son dadoras. Puede que te canten una canción, que bailen para ti, que te escriban un poema, pinten un cuadro o te cuenten un cuento...

Hay personas que sólo son capaces de recibir, y que serán eternamente desgraciadas, ya que al recibir no puedes hacerte rico; te haces rico cuando das... Dar te enriquece.

Hay personas que van de un extremo a otro. Primero eran incapaces de dar, sólo eran capaces de recibir, y luego cambian, se van al otro extremo y ahora son capaces de dar, pero no de recibir. También ésta es una actitud parcial. El ser humano verdadero es capaz de aceptar regalos y de regalar".

-Osho
“Toda relación es una relación de dar y recibir. 
El dar engendra el recibir, y el recibir engendra el dar.” 

-Deepak Chopra


domingo, 16 de noviembre de 2014

Cuando bese, hágalo con ganas...


Aprenda de las mujeres maduras, 
señorita, no se complique la vida.

Cuando tenga tiempo libre, 
utilícelo como si fuese el último 
segundo de su existencia.

Cuando bese,
 hágalo con ganas,
 sienta como si fuese 
la última degustación de lenguas.

Cuando le hagan el amor, 
no se apriete, suéltese y disfrute 
como si fuese el fin del mundo.

-Toréllo

sábado, 15 de noviembre de 2014

Actualmente, los cincuentones se consideran adultos jóvenes


Un juego de números. Un día a principios de los años 70, cuando me acercaba a mi cumpleaños número 40, un amigo nos dijo a mi esposa y a mí que estaba a punto de cumplir los 50. Lo miramos asombrados y con un toque de consternación: era el amigo más viejo que habíamos tenido

Actualmente, los cincuentones se consideran adultos jóvenes

Cincuenta era una edad venerable, la de un hombre viejo. Por supuesto, una década después yo cumplí los 50. Pero para entonces mi perspectiva había cambiado enormemente: cincuenta era la edad de un adulto en pleno florecimiento de la madurez, pero la cifra ya no me hacía pensar en la vejez. En mi caso, estaba a punto de iniciar una segunda vida como novelista, así que si acaso me sentía un principiante.

Los importantes avances en la ciencia y la medicina pueden ayudarnos a mantenernos jóvenes, pero nuestros esquemas sociales no han evolucionado al mismo ritmo. Al transcurrir el tiempo, parece que seguimos moviendo la marca. Actualmente, los cincuentones se consideran adultos jóvenes con muchas décadas de vida aún por delante.

Mis colegas de la universidad que se especializan en gerontología me dicen que, en su opinión, la vejez no empieza hasta los 75. Y tengo amigos nonagenarios cuyos impresionantes niveles de energía ya no me sorprenden; por no hablar de un amigo que tiene 104 años y es mucho más ágil que yo. Y pensar que, cuando yo era niño, si alguien llegaba a los 100 años su foto era publicada en los periódicos dominicales junto a las imágenes de calabazas gigantes, becerros de dos cabezas y otras curiosidades locales.

Quizá para 2050 los centenarios se estén preguntando cómo pasarán los últimos 50 años de su vida. En un nivel, deberíamos estar celebrando los triunfos de la ciencia y el progreso: una nutrición mejorada, asombrosos progresos médicos, avances tecnológicos que no hace mucho habían parecido tema de ciencia ficción. Pero vivir más significa tener que mantenernos más tiempo. Y, en periodos de crisis, cuando las compañías quiebran o recurren a la reducción de personal, muchos trabajadores cincuentones y de más edad se están viendo obligados a comenzar de nuevo.

Pese a sus años de experiencia, ninguna compañía los quiere y se encuentran en una zona ambigua: son demasiado jóvenes para retirarse y empezar a recibir pensiones, pero demasiado viejos para ser considerados para los tipos de empleos que antes tenían. (Para ser claros, estoy pensando principalmente en los países occidentales, donde uno ve este dilema con demasiada frecuencia.)

En los últimos años, por supuesto, las compañías se han mostrado renuentes a contratar a personas jóvenes también. Pero esto es resultado de la crisis financiera y, tarde o temprano, pasará. El mercado laboral eventualmente se estabilizará; para los treintañeros, pero no para los que ya superaron los 50 años.

¿Cómo puede ser esto? Las personas de más de 50 son prácticamente jovenzuelos en estos días, y sin embargo ¿el mercado ya no tiene uso para ellas? Lo que tenemos aquí es una contradicción entre lo fisiológico y lo sociológico.

Los importantes avances en la ciencia y la medicina pueden ayudarnos a mantenernos jóvenes, pero nuestros esquemas sociales no han evolucionado al mismo ritmo. Las personas de cincuenta y tantos años siguen siendo vistas como ancianas y por tanto no dignas de que se invierta en ellas. Una vez que hayamos dejado esta crisis firmemente detrás de nosotros, ¿la creencia popular dará alcance al progreso científico o la gente seguirá pensando como lo hacía en los días en que vivir 100 años era considerado una gran noticia?

Si la hipótesis más pesimista se impone, entonces, así como ahora tenemos a masas de jóvenes desempleados siendo mantenidos por sus padres que no han sido excluidos aún de la fuerza laboral (o que reciben pensiones), tendremos masas de cincuentones desempleados (muy vigorosos) dejados de lado y, probablemente, siendo mantenidos por sus hijos.

Por Umberto Eco
Fuente: http://www.eldia.com.ar/edis/20140812/Un-juego-numeros-opinion1.htm



martes, 11 de noviembre de 2014

ME GUSTAN LOS ABRAZOS Y LOS BESOS


Me gustan los abrazos y los besos.  Pienso que tocarse es importante.  La gran mayoría de la gente tiene prejuicios con los roces y evita esas cercanías.  Jamás he podido entenderlos.

Es cuestión de educación, me dijo un amigo, tú eres demasiado lanzado.  Nunca supe qué quiso decir con eso, pero tampoco pregunté demasiado.  Yo no besaba ni a mi papá, me confesó justificándose.  Eso no se estilaba en mi familia, resumió como si edificara un paradigma emotivo. 

¿Y cómo se saludaban?, pregunté. 

Nos dábamos la mano, contestó muy serio, alarmado por mi afán de cercanía.  El día que me gradué creo que me puso la mano en el hombro.  Fue el gesto más cariñoso que recuerdo.  Bueno, no puedo quejarme, pues lo que no hacía con los abrazos, lo compensaba con sus aportes en metálico.  Aprendí a quererlo por la cantidad de dinero que me daba.  Así me imagino que demostraba su capacidad de amar.

Qué pena, pensé; pero no dije nada.  Preferí un discreto silencio.

Tengo la absoluta certeza de que hay que tocarse, así como suena. Hay momentos en que un abrazo dice más que un discurso o cualquier frase contundente.  Cuando tocamos a alguien, le estamos diciendo que le apreciamos, que le queremos, que puede contar con nosotros.  Es un gesto hermoso, no sólo de aceptación, sino de amor.

Soy de los que creen que un abrazo a tiempo puede curar las heridas más profundas, las ofensas más terribles, el dolor del olvido y el abandono.  Estos contactos físicos tienen su código inscrito, como las miradas.  Quien los recibe, sabe cuándo son mera formalidad o verdadera muestra de solidaridad y amistad.  Con los abrazos es muy difícil mentir; los cuerpos tienen sus propios diálogos.

Cuando toco a alguien le hago partícipe de mi mundo.  Las grandes curaciones vienen a través de esos contactos físicos.  Un apretón de manos, un beso y el abrazo, estoy seguro, es el más curativo de todos.

Desconozco su autor

martes, 4 de noviembre de 2014

Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello


"Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello, de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas.

Que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa.Y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza.

Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…

Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello. "

Texto de : Paola Klug. La PInche Canela  Guanajuato, México

lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Por qué la gente se grita cuando están enojados?


Un día un sabio preguntó a sus discípulos lo siguiente:

¿Por qué la gente se grita cuando están enojados?


Los hombres pensaron unos momentos:
Porque perdemos la calma - dijo uno - por eso gritamos.

- Pero ¿porqué gritar cuando la otra persona está a tu lado? - preguntó una vez más 

¿No es posible hablarle en voz baja? 
¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?

Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía al maestro.

Finalmente él explicó: - Cuando dos personas están enojadas, 
sus corazones se alejan mucho. 
Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. 
Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar
para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.

Luego preguntó: - ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?

Ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente, ¿por qué?

Sus corazones están muy cerca. 
La distancia entre ellos es muy pequeña.

Continuó: - Cuando se enamoran más aún, ¿qué sucede?

No hablan, sólo susurran y se vuelven aún más cerca en su amor.
Finalmente no necesitan 
siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. 

Así es cuán cerca están dos personas cuando se aman.

Luego el sabio concluyó: 

Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.


-Desconozco el autor



♪ ♫ ♩ ♬
Niña Pastori y Falete: ESTRIBILLO: 

Quiero que me beses y a media voz 
decirte que te amoo, 
hablame bajito que nadie se entere 
de lo que nos contamos,
quiero que me beses 
y que nadie se entere de lo que nos amamoos... 


miércoles, 15 de octubre de 2014

…Pero la vida continua, y nunca es tarde para recomenzar.


Recomenzar es poner ganas,
fuerzas y un fuerte deseo de volver a empezar.
Muchas vivencias nos llevan a sentir que el camino se cortó.
Nos invade la sensación
de que ya no hay más kilómetros por delante,
que todo terminó.
Después de una amarga y dolorosa experiencia
nos sentimos vacíos para dar, cerramos el corazón,
y el pecho nos duele
cuando miramos hacia atrás,
el dolor y su tristeza nos hacen perder
las ganas de continuar.
Vamos y venimos como maniquíes
que están rodeados de gente
pero deseando volver a la vidriera
donde pueden sentirse protegidos.
Cuántas veces nos cuesta levantarnos
después de haber vivido lo inesperado.

…Pero la vida continua, y nunca es tarde para recomenzar.
De cada situación, de cada experiencia,
de nuestro sufrimiento debemos aprender a salir fortalecidos.
Si bien no es rápido ni fácil y necesita de nosotros para elaborarse,
debemos permitirnos ese duelo pero no quedarnos ahí…
Lloremos, gritemos,
desde lo más profundo de nuestro ser
dejemos que esa herida salga a la superficie,
aunque sabemos que sangra y que duele enfrentemos nuestro dolor.

Y una vez que logramos sacar todo aquello que nos daña,
que nos paraliza,
aquello en lo que no dejamos de pensar tratemos de mirar hacia adelante…
Cuesta, nos resulta casi imposible pero
¿para que sirve seguir llenando la mochila con tantas cosas desagradables?
¿Sirve no dar paso a todo lo nuevo que nos está esperando?
¿Sirve seguir alimentando nuestro dolor?

Soltemos de una vez esa cuerda que sólo nos une a lo malo
y nos hace ir una y otra vez por ese camino
que ya no tenemos ni fuerzas ni ganas de recorrer.
Es hora de decir adiós a todo aquello que lastimó nuestro interior
y de darle la bienvenida a lo nuevo.

Si logramos dar el primer paso…
Si hoy nos levantamos con ganas de recomenzar…
Si abrimos las ventanas y dejamos entrar la luz,
y frente al espejo decidimos cambiar
y al salir dejamos que el viento, el sol,
y nuevas oportunidades.

Si dejamos que la vida nos sorprenda
y apostamos a tener una vida mejor…
Así será

-Autor desconocido


♪ ♫ ♩ ♬
Despertar con la luz de la mañana
y renovar otro día mas la fuerza
para amar en tiempos revueltos
descubrir sin quererlo así lo fragil que es vivir
decidiendo a cada paso un porvenir
de futuro incierto

No es sencillo avanzar olvidando lo vivido
cuando tanto se ha dado por perdido
y el camino es volver a comenzar
le canto al viento por todo el que venció su desaliento
le canto al mar por todo aquel que tuvo que olvidar
para empezar