lunes, 16 de diciembre de 2013

Dicen que rezar cambia las cosas, pero ¿es realmente cierto que cambia algo?

  
Dicen que rezar cambia las cosas, pero ¿es REALMENTE cierto que cambia algo?

¿Rezar cambia tu situación presente o tus circunstancias?

 No, no siempre, pero cambia el modo en el que ves esos acontecimientos.

¿Rezar cambia tu futuro económico ?
 No, no siempre, pero cambia el modo en que buscas atender tus necesidades diarias.

¿Rezar cambia corazones o el cuerpo dolorido? 
No, no siempre, pero cambia tu energía interior.
¿Rezar cambia tu querer y tus deseos?
No, no siempre, pero cambiará tu querer por el querer de Dios.

¿Rezar cambia cómo el mundo?
No, no siempre, pero cambiará los ojos con los que ves el mundo.

¿Rezar cambia tus culpas del pasado?
No, no siempre, pero cambiará tu esperanza en el futuro.

¿Rezar cambia a la gente a tu alrededor?
No, no siempre, pero te cambiará a ti, pues el problema no está siempre en otros.

¿Rezar cambia tu vida de un modo que no puedes explicar?
Ah, sí, siempre. Y ésto te cambiará totalmente.

Entonces, ¿rezar REALMENTE cambia ALGO?
Sí, REALMENTE cambia TODO.

-Desconozco el autor


domingo, 15 de diciembre de 2013

Padre hay uno solo, padre no es cualquiera...

 

Contaba en un artículo previo la evolución necesaria y positiva que ha tenido el hombre en nuestra sociedad, convirtiéndose, de ser el padre solo proveedor, al padre involucrado. En una ocasión, estando en el pediatra de mis hijos me sorprendió ver que en horario laboral entraron tres hombres con sus pequeños a la consulta. Sin la madre. Pañalera, biberón y juguete en mano. Cada vez más padres deciden quedarse en casa y hoy día más hombres deciden ser padres solteros.

En las escuelas a los chicos, aunque sean del sexo masculino, les permiten jugar con muñecos o muñecas y cambiar pañales. En el preescolar de uno de mis hijos les pidieron que trajeran un bebé de juguete para aprender acerca de la maternidad y paternidad. “Alimentar” a ese juguete, cambiarle la ropa o mimarlo, no fue exclusivo de las niñas del prescolar. En la actividad hasta les pusieron a los muñecos dentro de sus camisas como si estuvieran en estado, para enseñarles como es el proceso de gestación de un niño. Dejándoles claro que ese es un proceso biológico de las mujeres, pero que los padres pueden vivirlo como compañeros inclusivos. ¿A cuántos padres no les dan “antojos” cuando su esposa espera bebé?

El Centro Nacional de Control de Enfermedades ha corroborado con un estudio publicado este mes que el sexo masculino está hoy día más involucrado en la vida de sus hijos, asegurando que esto trae un beneficio gigantesco a la vida de los chicos. Para nuestras nuevas generaciones, entender que ser padre es estar presente en actividades que antes se creían eran exclusivas de mamá trae un efecto psicológico de igualdad y seguridad que mejora significativamente las posibilidades de que nuestros hijos vivan en sociedades más igualitarias. Que los pequeños traten a sus parejas e hijos de manera inclusiva y que las pequeñas entiendan que aunque diferentes, somos iguales.

Así mismo poder brindarles a esos hombres el beneficio de tener días de paternidad cuando nazcan sus hijos, debería ser prioritario para nuestros gobiernos y empresas privadas. Poder disfrutar de su recién nacido es igual de importante para ambos sexos. Solo un 14% de empresas norteamericanas ofrecen días remunerados para tomárselos por paternidad.

Ese viejo dicho de que madre solo hay una y padre es cualquiera se aleja de la realidad. Muchos hemos sido afortunados de tener un padre que nos ha guiado, educado y hecho fuertes. Y aunque nuestra sociedad progrese y se libere de viejos paradigmas, los psicólogos concuerdan en que la figura masculina y femenina en la siquis de un ser humano sigue jugando una figura importante en el desarrollo personal.

Fuente: elnuevoherald.