miércoles, 15 de octubre de 2014

…Pero la vida continua, y nunca es tarde para recomenzar.


Recomenzar es poner ganas,
fuerzas y un fuerte deseo de volver a empezar.
Muchas vivencias nos llevan a sentir que el camino se cortó.
Nos invade la sensación
de que ya no hay más kilómetros por delante,
que todo terminó.
Después de una amarga y dolorosa experiencia
nos sentimos vacíos para dar, cerramos el corazón,
y el pecho nos duele
cuando miramos hacia atrás,
el dolor y su tristeza nos hacen perder
las ganas de continuar.
Vamos y venimos como maniquíes
que están rodeados de gente
pero deseando volver a la vidriera
donde pueden sentirse protegidos.
Cuántas veces nos cuesta levantarnos
después de haber vivido lo inesperado.

…Pero la vida continua, y nunca es tarde para recomenzar.
De cada situación, de cada experiencia,
de nuestro sufrimiento debemos aprender a salir fortalecidos.
Si bien no es rápido ni fácil y necesita de nosotros para elaborarse,
debemos permitirnos ese duelo pero no quedarnos ahí…
Lloremos, gritemos,
desde lo más profundo de nuestro ser
dejemos que esa herida salga a la superficie,
aunque sabemos que sangra y que duele enfrentemos nuestro dolor.

Y una vez que logramos sacar todo aquello que nos daña,
que nos paraliza,
aquello en lo que no dejamos de pensar tratemos de mirar hacia adelante…
Cuesta, nos resulta casi imposible pero
¿para que sirve seguir llenando la mochila con tantas cosas desagradables?
¿Sirve no dar paso a todo lo nuevo que nos está esperando?
¿Sirve seguir alimentando nuestro dolor?

Soltemos de una vez esa cuerda que sólo nos une a lo malo
y nos hace ir una y otra vez por ese camino
que ya no tenemos ni fuerzas ni ganas de recorrer.
Es hora de decir adiós a todo aquello que lastimó nuestro interior
y de darle la bienvenida a lo nuevo.

Si logramos dar el primer paso…
Si hoy nos levantamos con ganas de recomenzar…
Si abrimos las ventanas y dejamos entrar la luz,
y frente al espejo decidimos cambiar
y al salir dejamos que el viento, el sol,
y nuevas oportunidades.

Si dejamos que la vida nos sorprenda
y apostamos a tener una vida mejor…
Así será

-Autor desconocido


♪ ♫ ♩ ♬
Despertar con la luz de la mañana
y renovar otro día mas la fuerza
para amar en tiempos revueltos
descubrir sin quererlo así lo fragil que es vivir
decidiendo a cada paso un porvenir
de futuro incierto

No es sencillo avanzar olvidando lo vivido
cuando tanto se ha dado por perdido
y el camino es volver a comenzar
le canto al viento por todo el que venció su desaliento
le canto al mar por todo aquel que tuvo que olvidar
para empezar

martes, 14 de octubre de 2014

Tenemos que escuchar al niño que fuimos un día y que todavía existe dentro de nosotros.


A veces nos invade una sensación de tristeza que no logramos controlar. Percibimos que el instante mágico de aquel día, pasó y que nada hicimos. Entonces la vida esconde su magia y su arte.

Tenemos que escuchar al niño que fuimos un día y que todavía existe dentro de nosotros. Ese niño entiende de momentos mágicos. Podemos reprimir su llanto, pero no podemos acallar su voz.

Ese niño que fuimos un día continúa presente. “Bienaventurados los niños, porque de ellos es el Reino de los Cielos”.

Si no nacemos de nuevo, si no volvemos a mirar la vida con la inocencia y el entusiasmo de la infancia, no tiene sentido seguir viviendo.

Existen muchas maneras de suicidarse. Los que tratan de matar el cuerpo ofenden la ley de Dios. Los que tratan de matar el alma también ofenden la ley de Dios, aunque su crimen sea menos visible a los ojos del hombre.

Prestemos atención a lo que nos dice el niño que tenemos guardado en el pecho. No nos avergoncemos por causa de él.

No dejemos que sufra miedo, porque está solo y casi nunca se le escucha.

Permitamos que tome un poco las riendas de nuestra existencia. Ese niño sabe que un día es diferente a otro.

Hagamos que se vuelva a sentir amado. Hagamos que se sienta bien, aunque eso signifique obrar de una manera a la que no estamos acostumbrados, aunque parezca estupidez a los ojos de los demás.

Recuerden que la sabiduría de los hombres es locura ante Dios. Si escuchamos al niño que tenemos en el alma, nuestros ojos volverán a brillar.


Si no perdemos el contacto con ese niño, no perderemos el contacto con la vida...

-PABLO COELHO